Día del Padre: por qué en España es el 19 de marzo
Si buscas “Día del Padre” en internet te van a salir tres fechas distintas y todas son correctas. En España es el 19 de marzo. En México, en Argentina y en buena parte de América es el tercer domingo de junio. En Italia y Portugal coincide con España; en Alemania cae en la Ascensión y en Reino Unido, otra vez, en junio.
No es un detalle menor si tienes familia repartida. Y explica por qué casi todo lo que se escribe sobre esta fecha en inglés no sirve de nada aquí: hablan de otro día del año.
De dónde sale el 19 de marzo
La fecha española viene de San José, el padre de Jesús en la tradición cristiana y patrón de los carpinteros. Su día en el santoral es el 19 de marzo, y de ahí sale también la onomástica de todos los José, Josefa, Pepe y Pepa del país.
La costumbre de celebrar ese día a los padres es bastante más reciente. Se atribuye a Manuela Vicente Ferrero, maestra en un colegio de Madrid, que a finales de los años cuarenta organizó una celebración para los padres de sus alumnos después de ver que la fiesta de las madres existía y la de los padres no. La idea se extendió rápido y acabó cuajando en todo el país sobre la fecha que ya estaba ocupada por San José.
En Valencia ese mismo 19 de marzo es otra cosa completamente distinta: es la Nit de la Cremà, el día en que arden las fallas. San José es el patrón de los carpinteros y las fallas nacieron, según la explicación tradicional, de la quema de los restos de los talleres al llegar la primavera. Un padre valenciano celebra su día entre pólvora y fuego, lo cual tiene su punto.

Por qué el tercer domingo de junio en México
La versión americana tiene otro origen. Nació en Estados Unidos a principios del siglo XX como réplica del Día de la Madre y se fijó en el tercer domingo de junio. Desde allí se exportó a México, Argentina, Chile, Colombia, Perú y a casi toda América Latina, además de Reino Unido.
Así que si tienes familia a los dos lados del Atlántico, lo más práctico es asumir que hay dos días del padre en el calendario y no intentar unificarlos. Nadie se queja nunca de que le feliciten dos veces.
Lo que sí cambia cuando lee el padre
Aquí hay un dato que merece salir de los artículos académicos.
La investigación sobre implicación paterna ha ido acumulando evidencia de que la participación del padre en actividades de lenguaje y juego predice resultados cognitivos y emocionales del niño de forma independiente de lo que aporta la madre (Cabrera, Shannon & Tamis-LeMonda, 2007, Applied Developmental Science). No es que sume más: es que suma distinto.
Parte de la explicación que manejan los investigadores es el estilo. Los padres tienden a introducir en la conversación con sus hijos más vocabulario poco frecuente, más referencias a cosas que están fuera de la habitación y más preguntas abiertas del tipo “¿y eso qué es?”. Para un niño pequeño, eso es un puente hacia un lenguaje más abstracto.
Lo cual convierte el “lee tú esta noche” en algo menos anecdótico de lo que parece. Si en tu casa el cuento antes de dormir lo lleva siempre la misma persona, el mejor regalo del 19 de marzo puede ser reorganizar eso. Hay ideas concretas de cómo montarlo en nuestra página sobre el cuento para dormir.

Qué regalar, sin corbatas
El problema del Día del Padre es que el regalo suele ir en una dirección sola: del niño al padre, y con la madre haciendo de guionista. Las ideas que mejor funcionan son las que hacen algo juntos.
- Un plan, no un objeto. Una mañana los dos solos haciendo algo que elija el niño. Es gratis y es lo que se recuerda.
- Una entrevista grabada. El niño le hace diez preguntas al padre con el móvil grabando. “¿Cuál era tu juguete favorito?” “¿A qué tenías miedo?” Dura quince minutos y se guarda para siempre.
- Algo hecho a mano de verdad. Un dibujo, una carta, un molde de la mano. Sí, el tópico. Sigue funcionando.
- Un libro que lean juntos. Un clásico, un cómic o el primer tomo de una colección que dé para todo el año.
- Una foto impresa. Una sola, enmarcada. Tenemos novecientas en el móvil y cero en la pared.
Cuándo esta fecha no encaja
Hay que decirlo, porque el 19 de marzo en un colegio puede ser un día incómodo.
Hay niños sin padre presente, por separación, por distancia, por ausencia o por fallecimiento. Hay familias de dos madres y familias monoparentales. Muchos centros han pasado a celebrar un “día de la familia” por este motivo, y es una decisión razonable aunque desde fuera parezca tibia.
Si es tu caso, la salida no es ignorar la fecha sino cambiar el destinatario: el abuelo, el tío, el padrino, la segunda madre. Y si el regalo va a ser un libro con un adulto dentro de la historia, conviene pensarlo dos veces cuando la ausencia es reciente. Un objeto físico que fija una figura por escrito puede ayudar mucho o pesar mucho, y eso solo lo sabe la familia.
Si el regalo va a ser un libro
Un libro tiene una ventaja sobre la taza y la corbata: se usa varias veces y se usa con el niño delante.
Las opciones no son pocas. Una suscripción a la biblioteca municipal para los dos, un álbum ilustrado sobre padres e hijos, o un libro personalizado de cualquiera de las editoriales que hacen esto en España, MiCuento entre ellas.
Lo que nosotros hacemos es un libro personalizado para el Día del Padre en el que el niño es el protagonista y el padre aparece dentro de la historia, con su nombre y su cara. Se lee al revés de lo habitual: el que recibe el regalo acaba leyéndoselo al que se lo ha dado. Si te interesa ver cómo queda antes de encargar nada, hay varios ejemplos de libros terminados.
El 19 de marzo no arregla un año entero de reparto desigual del cuento de antes de dormir. Pero es una fecha concreta, está en el calendario y sirve para renegociar quién lee esta noche. Eso vale más que cualquier paquete.